• Javier Cebreiros

Querida hostelería.

Supongo que no es tu mejor día; hoy amaneció y fue extraño notar esos primeros halos de luz sin que llegasen acompañados del sonido de una reja levantándose en el bar de abajo. Es como pasar por un colegio y escuchar silencio en lugar de cientos de niños jugando.

Pepe Solla | Fotografía de Sara Castaño

Intento ponerme en tu lugar y te prometo que no puedo, ¿quién podría decirnos que durante un mes estaría prohibida la vida? ¿Te imaginas que le quitasen a Picasso los pinceles durante treinta días? Así me siento cuando pienso que hoy una infusión menos se prepara en el Café Uf, una canción menos se canta entre vinos en O Racimo o que el hornillo de Casa Solla está apagado hasta nuevo aviso.


Recorro la ciudad observando lo que parecen cientos de locales vacíos. Me cuesta entender cómo es posible añorar el ruido de esa maldita máquina de café mientras se calentaba la leche.


Hoy quiero escribirte con el cariño de quien te aprecia y con la prudencia de quien no puede imaginar cómo estarás. Ignorante de mí, me apetece enviarte ánimos; te pido perdón por querer hacerlo, ¿qué se le dice a una amiga que lo está pasando mal cuando no hay nada que tú puedas hacer?


Me gustaría preguntarte cómo estás, abrazarte, llorar... me gustaría escucharte mientras compartimos un café en el Vitruvia. Me gustaría sacar mi lado más optimista y casi de forma ilusa decirte que saldremos de esta, que estaremos ahí, que te mantengas fuerte. Solo que luego viene la realidad y esa reja seguirá bajada también mañana, entonces las palabras de ánimo se quedan pequeñas y me sale decir algo más útil: no imaginas cuánto te necesitamos.


¿Sabes cuántas cosas se paran si tú no estás? Me imagino romances aplazados por coronavirus, parejas de tute haciendo solitarios en casa y jubiladas mirando por la ventana mientras llueve añorando lo divertido de cuando se juntaban a cotillear en la mesa de la ventana de ese bar (es cierto que piden un café y se echan la tarde entera pero qué graciosas son).


Supongo que serán días llenos de dudas de si el esfuerzo merecerá la pena. Solo recuerda que no has sido una simple testigo de nuestros grandes momentos sino que, muchas veces, has sido la gran protagonista. Una mañana no es mañana sin las personas leyendo el periódico en la barra a las 7:16. Una empresa no es empresa sin cena de empresa. La comida no es igual sin el cariño de tantos y tantas cocineras que crean felicidad con cada plato. Esta comunidad no es lo mismo sin ti.


Te necesitamos.


No será fácil pero esto pasará. No estaremos todos pero sí la mayoría. Esa reja volverá a despertarme y, por suerte, volveré a escuchar esa maldita máquina de café. Ahí nos miraremos y sabes lo que te diré: ¡lo de siempre! *Hosteleras, hosteleros: ¡ánimo!

Javier Cebreiros cebreiros.com


Sobre Javier Cebreiros / Doctor en comunicación, imparte conferencias y forma a equipos empresariales con un mensaje propio basado en las emociones y la autenticidad / Instagram · Facebook · Twitter · Linkedin


Sobre Sara Castaño / Fotógrafa / Adicta a Londres, disfruta con la fotografía callejera, de chefs y de conciertos de rock. Saborea su arte y trabajo en sus redes / Instagram · Blog


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